viernes, 3 de febrero de 2017

Fantasías que se hacen realidad ... o no...

Nunca antes se había planteado semejante situación de un modo tan real, tan posible, tan certero y estaba asustada, para que lo iba a negar.

Tenía miedo y eso, aunque Él insistía en que era bueno, ella no lo tenía tan claro.  Tenía miedo de bloquearse y echarlo todo a perder aunque Él nuevamente insistía en que no tenía que hacer nada que no quisiese, que no les iba la vida en ello, ni mucho menos, y que todo seguiría igual pasase lo que pasase.

Parecía que todo iba encajando y el momento se acercaba, para ella, peligrosamente ya.

Se sentía extrañamente excitada, un poco sobrepasada tal vez por sus propios sentimientos.  Quería y a la vez no se atrevía a saltar a ese abismo, uno que le parecía insalvable al principio pero sobre el que había ido construyendo, pasito a pasito, un puente que cada vez era más firme bajo sus pies.

Abismos habían saltado muchos ya a lo largo de su más de 20 años juntos y este era uno que había estado ahí desde hacia mucho tiempo, solo faltaba encontrar la compañía adecuada y parecía que así había sido.

Ahora solo hacía falta esperar y ver qué pasaba, Su típico "Ya veremos" se oía muy a menudo en los últimos días.

Lo que sí tenían claro ambos era que querían disfrutar de la experiencia, juntos, de hecho ya lo hacían, ya formaba parte de sus juegos, de sus encuentros más íntimos y era un tren que no querían dejar pasar.

Mi querido R., mi AmoR verdadero.

Te amo, del todo.







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