viernes, 30 de diciembre de 2016

2016 vete ya...

2016 ha sido un año como mínimo, extraño.

Muchas cosas han pasado en nuestras vidas que han supuesto una catarsis, un giro brusco y a veces inesperado pero del que hemos salido airosos, fuertes y afianzados en nuestra relación, en nuestro amor más intenso y sincero.

R. dice que de todo se aprende y que todo lo que nos ha pasado este año al final hay que contarlo desde la perspectiva más positiva que es, sin duda, el aprendizaje.

Aprender a enfrentarte y superar según que retos y situaciones es lo que más ha fortalezido nuestra unión este año.  Hemos aprendido juntos un poco más del otro.  Hemo sufrido, llorado, reído, disfrutado, ..., tanto, que aunque a priori mi sensación hacia el año que acaba sea bastante negativa, si me paro a pensarlo un minuto creo que este año va a ser uno de los más importantes en nuestra vida juntos hasta este momento y de eso hace casi ya 24 años.

El objetivo para el 2017 es, al menos para mi y creo que R. estará de acuerdo, seguir disfrutando el uno del otro, de nuestros hijos, de nuestro pequeño nucleo cercano que es lo que más satisfacciones nos da -y algún que otro problema también- pero también de nuestra relación íntima que no es rara sino distinta y que cada vez pide más, cada vez quiere ir más allá, cada vez los límites son más amplios, cada vez solicitamos una intesidad mayor que, si no acaba con nosotros, nos hará invencibles.

R., hoy especialmente te lo he dicho un montón de veces, y no voy a dejar de hacerlo: no puedo amarte más, con nuestros errores y aciertos, nuestros encuentros y desencuentros, nuestros problemas y alegrías, con todo y del todo.  Estoy solamente donde quiero estar y con quien quiero estar, a pesar de todo y de todos, y eso, mi AmoR, es lo único que cuenta.

#DelTodo

P.