lunes, 8 de agosto de 2016

Siempre estás tú...

Cuando río, estás tú...

Cuando lloro, estás tú...

Cuando jugamos, estás tú...

Cuando discutimos, que no peleamos, estás tú...

Cuando hablamos en serio, estás tú...

Cuando hablamos tonterias, también, estás tú...

Cuando nos hablamos claro, estás tú...

Cuando te beso, estás tú...

Cuando me besas, estás tú...

Cuando siento tus caricias, estás tú...

Cuando te acaricio, estás tú...

Cuando nos preocupamos por nuestros hijos, estás tú...

Cuando hacemos planes de findes en compañía, estás tú...

Cuando duermo, estás tú...

Cuando despierto, también, estás tú...

Cuando mis ensoñaciones y deseos me desconectan de lo que me rodea, por supuesto, estás tú...

Cuando mis miedos atacan, estás tú...

Cuando hablamos de miedos, estás tú...

Cuando los trenes llegan y no debemos dejarlos pasar, estás tú...

Cuando tenemos fantasías, estás tú...

Cuando corro a casa porque me esperas, estás tú...

Cuando siento tu amor con solo mirarme, estás tú...

Cuando nos amamos, que es lo que engloba todo lo anterior y muchas otras cosas que no he llegado a escribir pero que están ahí, formando parte de nuestro todo, estás tú y estoy yo, sobre todo y sobre todos, por encima de todo y del todo, con todas las consecuencias y con todas las alegrías, con todas las lágrimas, las risas, los orgasmos, la vida que compartimos, con toda la intensidad con la que TÚ estás conmigo y yo estoy contigo...

Te amo R., del todo

No me hace falta nada cuando estás tú.

P. escribe a R. y sigue aprendiendo



1 comentario:

  1. ¡Qué bonito, my sweetie! que estés tú, el compañero. Esto es hacer camino con sus cosas buenas y las que no lo son tanto pero se está siempre

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