jueves, 25 de febrero de 2016

Él me provoca...


Él me provoca, me provoca de muchas maneras y yo tengo que expresarlo.

Me provoca cuando me mira con cara de “buena la has hecho, señorita”.

Me provoca cuando me dice exactamente qué es lo que espera de mí esa noche.

Me provoca cuando deliberadamente me hace cometer un error para poder castigarme a su gusto.

Me provoca cuando deja mensajes en mi móvil que no dicen nada pero lo dicen todo.

Me provoca cuando sus llamadas cotidianas suben la temperatura de mi cuerpo.

Me provoca cuando me trata como una puta, su puta, convirtiéndose en mi animal preferido.

Me provoca cuando me hace perderle el respeto en nuestras sesiones lo que le otorga más poder sobre mí.

Me provoca y también me hace sentir la mujer más deseada, amada y respetada de la faz de la tierra.

Muchas gracias Señor por su constante provocación.  

Sigo aprendiendo. Del Todo.


S.