lunes, 28 de diciembre de 2015

Le busco...

En todo lo que hago, Le busco...

En mi rutina diaria, desde que me levanto, Le busco...

En mis pensamientos, absorta, sentada en la oficina, Le busco...

En lo que escribo aquí y allá, Le busco...

En lo que muestro de mi, Le busco...

En lo que imagino cuando Él no está, Le busco...

En mis recuerdos más antiguos, Le busco...

En nuestras conversaciones más íntimas, Le busco...

En nuestras sesiones más duras, donde todo sale, Le busco...

En nuestros silencios, Le busco...

En nuestra confianza, Le busco...

En nuestra vida, Le busco...

En nuestro universo particular, Le busco...

En nuestros universos paralelos, Le busco...

En nuestro amor, Le busco...

Le busco y Le encuentro...

Siempre ahí, a mi lado, sujetándome para que no me caiga, para que sea fuerte y supere mis barreras, supere mis límites...

Enseñándome a continuar el camino que juntos decidimos tomar hace mucho tiempo... Un camino con sus altos y bajos, con sus buenos y malos momentos, con nuestros tropiezos y nuestros aciertos, con nuevos y viejos retos que hemos de superar, nuestro camino...

Le busco y Le encuentro... y decido siempre quedarme, entre sus brazos, que me acogen, me protegen, atada a Él como ninguna cuerda puede atar, con nudos invisibles que llevamos años trabajando para que sean difíciles de soltar y creo que lo hemos conseguido.

Le busco y Le encuentro... Le encuentro siempre y por eso Le amo, Del Todo, sin reservas, sin miedos, sin dudas, Le amo como no he amado a nadie ni creo que lo haga ya, aunque a Él no le guste que diga eso.

Le busco y Le encuentro... Le amo, DEL TODO, y me quedo aquí, en mi sitio que no es otro que con Él.

Gracias por estar siempre ahí para que Le encuentre, Señor.  Sigo aprendiendo.  S.